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¡AY MUJERES! Siempre las mujeres

Mujeres noruegas confraternizando con soldados alemanes en 1940

Por Jorge Héctor Bonvin   –   

Aunque se haya querido vender que la guerra es solo cosa de hombres, porque históricamente han sido enviados a pelearla, las mujeres son las que más sufren el conflicto. Primero quedando a cargo de su familia y de los trabajos y luego como el botín para los vencedores desde que el mundo es mundo.-

La Segunda Guerra Mundial está considerada como una de las que cometió mayores atrocidades. Seguramente que es el Holocausto, donde murieron más de seis millones de personas, sobre todo judíos, gitanos, polacos, discapacitados y todo lo que se oponía al poderío alemán, el más conocido. Sin duda que el número de personas que lo sufrieron ya aterra por sí solo, pero en la guerra se calcula que murieron 50 millones y a  Polonia, primera escala de los alemanes, la destrozaron totalmente, después del levantamiento de Varsovia, matando a los soldados, pero también a todos los civiles que encontraron. Lo que hace que el Holocausto siga hoy siendo rechazado por el mundo civilizado es la perversidad y los despiadados métodos utilizados, sin ninguna clase de contemplación.

Pero hubo otros puntos oscuros de esta guerra que no tuvieron tanta difusión, que tuvo como víctimas a las mujeres de ambos bandos. Las mujeres no participaron activamente de la guerra, la sufrieron, en su dignidad y en su cuerpo por el simple hecho de ser mujer. Aquí dos casos de los que poco se habla.-

Las novias alemanas

La Alemania Nazi comenzó con la ocupación de Noruega el 9 de abril de 1940, estableciendo allí una administración militar que cogobernaba con un gobierno civil que formaron los noruegos que simpatizaban  con los invasores. Porque hay que aclarar que los Alemanes no eran el “cuco” para todos los países. Suecia, por ejemplo, declaró su neutralidad, pero apoyaron a Alemania proveyéndole de materiales bélicos. Con esta ocupación los alemanes buscaban hacerse del hierro que tenía la región. Permanecieron en Noruega hasta el 8 de mayo de 1945 cuando se produce la capitulación en Europa.-

Unos 300.000 soldados germanos se asentaron en un país que apenas tenían tres millones de habitantes, con una cualidad especial, eran de una  raza parecida a la aria, así que los altos mandos alemanes no tenían problemas en que los soldados alemanes confraternizaran con las mujeres noruegas, rubias de ojos celestes, que ayudarían a incrementar la pureza de su raza. Un coctel perfecto en la mente loca de los invasores, arios más vikingos.

Es así que la mayor parte de las parejas llegaron a su fin en mayo de 1945, cuando Noruega fue liberada. Lo que desconocían “las chicas alemanas”, como las llamaban en  forma despectivas sus compatriotas, que comenzaban para ellas severas represalias, con la acusación de traición a la patria. Esto hizo que sufrieran detenciones, despidos, pérdida de sueldos y hasta maltratos físicos.

Esto había pasado desapercibido u oculto exprofeso por la historia, hasta que fue rescatado por el Centro Noruego de Estudios sobre el Holocausto y las Minorías Religiosas, el que ha desvelado que al terminar la guerra entre 30.000 y 50.000 mujeres sufrieron represalias.

Pero el caso de las “chicas alemanas” no es la única injusticia de este caso ya que existían entre 10.000 y 12.000 de hijos que estas mujeres tuvieron con alemanes, que también fueron blanco de ataques por el gobierno, separándolos de sus familias y alojándolos en instituciones gubernamentales. Dice David Rodríguez Luján en su obra « Las Mujeres, Alemania y el nazismo»: «A las «Lebesborn» podía acudir cualquier mujer embarazada siempre y cuando cumpliese con una serie de requisitos indispensables, como someterse a un reconocimiento médico para ver si cumplía con las exigencias físicas y mentales de la política nazi, someterse a un examen racial para comprobar la pureza aria y realizar un control ginecológico para ver si el feto estaba en perfectas condiciones». Además el padre debía ser un SS o un ario que pudiera demostrar que no tenía ningún antepasado judío. A partir de estas guarderías se hizo popular el triste slogan «He donado mi hijo al “Führer”»

A partir de 2007, “los niños de la vergüenza” como se los conoce, ahora adultos y algunos pocos sobrevivientes iniciaron  una demanda contra Noruega en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, pero su caso fue declarado inadmisible debido al tiempo transcurrido.

Siete décadas después y cuando seguramente ya no queda viva ninguna mujer que sufriera esa persecución la primera ministra Erna Solberg durante un acto en conmemoración del 70 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos .  “En el período que siguió a la liberación, muchas chicas y mujeres noruegas que habían mantenido una relación con los soldados alemanes o eran sospechosas fueron víctimas de un trato indigno. Hoy, en nombre del gobierno, quiero pedir disculpas», afirmó Aunque Solberg.  «Nuestra conclusión –agregó- es que las autoridades noruegas violaron el principio fundamental de la regla de que ningún ciudadano puede ser castigado sin juicio ni condenado sin ley. Para muchas fue solo un amor adolescente; para algunas, el amor de su vida con un soldado enemigo o un coqueteo inocente que dejó su huella por el resto de sus vidas».-

El machismo de aquel tiempo,  de un pueblo que hoy está al frente del respeto de los derechos humanos, como el Noruego, queda demostrado en la observación que realiza la historiadora Guri Hjeltnes.- Una treintena de hombres noruegos que se habían casado con alemanas no tuvieron ningún problema de repudio o cancelación de su ciudadanía.

En Francia también se produjeron venganzas contra mujeres por haber confraternizado con los alemanes, llegando hasta la muerte en algunos casos pero según historiadores se trató de represalias que no pasaban por la justicia sino que se hacían en la calle y no ordenadas por el gobierno.

Las alemanas también pagan  

El senador estadounidense Hiram Johnson dijo en 1917, dijo durante la Primera Guerra Mundial, una frase que pasó a la historia, “la primera víctima cuando llega la guerra es la verdad”. Los hechos posteriores demostraron que el senador se había quedado corto, porque hay muchas otras víctimas, como la justicia, la caridad, el respeto por el vencido y la aplicación de las normas escritas para la guerra.

Como es una realidad que la historia la escriben los que ganan hay situaciones que se trató de borrar, como si no hubieran existido.

Una vez que las fuerzas alemanas comenzaron a ser destrozadas comenzó una carrera hacia Berlín. Por un lado las fuerzas rusas, cargadas de odios, por el terrible maltrato recibido de las fuerzas nazis, en especial en el terrible sitio de Stalingrado (actual San Petersburgo), donde los alemanes comenzaron a perder la guerra, por otro lado los aliados comandados por el general americano Dwitht D. Eisenhower. La carrera era por obtener el dominio de Berlín, rusos, ingleses y norteamericanos se habían aliado ante un enemigo común pero no se tenían ninguna confianza.

La toma de Berlín se desarrolló entre el 16 de abril y el 2 de mayo de 1945, donde los rusos procedieron a destrozar lo que quedaba del sueño nazi.

Después de eso la venganza. Se calcula que 860.000 mujeres y niñas alemanas fueron violadas por los aliados, que habían llegado para luchar por la libertad, pero lo olvidaron enseguida que se sintieron vencedores.

Después de 70 años, por aquello que la historia la escriben los que ganan, sigue sin hablarse sobre estos hechos aberrantes. Los soldados americanos fueron recibidos como libertadores y su aparato promocional los presentó a sus soldados como un “amigo americano”, un soldado de ocupación que no cometió crímenes de guerra.

Como en toda película yanqui, los malos eran los otros, pero la investigación realizada por la periodista, historiadora y escritora alemana Miriam Gebhardt, nacida el 28 de enero de 1962, pone luz sobre esta historia.

Ella ha podido determinar que por lo menos hubo 190.000 violaciones cometidas por soldados americanos, aunque supone que “estas cifras son sólo la punta del iceberg. La cifra oscura seguramente es muy superior al doble porque muchas mujeres y niñas prefirieron no hablar nunca de ello por vergüenza«,

En su libro “Cuando llegaron los soldados” señala que «Durante la primavera de 1945 las tropas americanas tomaron uno a uno los pueblos y ciudades de Oberbayern. En la mayor parte de ellos no encontraron resistencia alguna e incluso eran recibidos con banderas americanas en las calles, de forma que se instalaban en el ayuntamiento y después los soldados pasaban casa por casa. Efectuaban un primer registro en busca de combatientes o de armas y, una vez comprobado que estaban a salvo, comenzaban el pillaje. Se apropiaban de relojes, bicicletas, radios, gafas de sol, joyas y cualquier objeto que les gustase como souvenir. Después violaban a mujeres y niñas antes de marcharse«. «Esas mujeres han fingido que no ocurrió o han guardado silencio durante décadas por vergüenza. Es un síntoma común en la mayor parte de víctimas»,

En la guerra o en la paz, las mujeres siempre son las víctimas.

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