Dietrich reconoció que otras firmas de los Estados Unidos podrían sumarse al resto de los corredores.
Los Estados Unidos se meten de lleno en la obra pública argentina en un plan que tiene la completa aprobación de Macri para terminar con «la patria contratista» local y promover unidades de negocios lideradas por firmas de ese país.
Con el objetivo de frenar el avance chino en la región y volver a hegemonizar este mercado, desembolsarán 250 millones de dólares para el corredor C de los PPP y a cambio asociarán a la importante constructora estadounidense Astris en el consorcio.
La empresa le comprará una parte a Cartellone que había resultado ganadora de esta ruta de 700 kilómetros entre Buenos Aires y Mendoza -exceptuando el tramo dentro de la provincia de San Luis- partir de su oferta de 800 millones.
Si bien el crédito rondaría apenas el 30% del monto necesario, permite comenzar los trabajos de la obra inmediatamente en un claro apoyo electoral de la administración Trump.
«Nos han solicitado concentrarnos en la Argentina», reconoció Ray Washburne, el CEO de la agencia gubernamental estadounidense OPIC que financiará este y otros proyectos por un total de 800 millones de dólares, confirmando de donde viene la orden.
A su vez, esta misma operatoria podría repetirse en el resto de los corredores. «Tendremos otra firma pasado mañana o mañana. Hay un interés de las empresas americanas. Eventualmente pueden llegar a tener una participación de compra en alguno de los corredores actuales o participar en las próximas licitaciones», confirmó Dietrich tras la conferencia de prensa brindada en el Palacio San Martín junto a otros ministros y el Embajador de los Estados Unidos Edward Prado.
Cómo anticipó LPO, se trata de una vieja idea de Macri de aprovechar el desprestigio sobre el empresariado nacional por la causa de los cuadernos. El presidente ha mantenido reuniones con directivos de la Cámara de Empresarios de Estados Unidos, mientras que otros funcionarios de Cambiemos tuvieron contactos con la consultora de obra pública CH2 Hill y con Progress Rail Services Corporation, uno de los más grandes proveedores de material ferrocarril del mundo.
La agencia (Corporación de Inversión Privada en el Extranjero), se encarga de brindar financiamiento a firmas del sector privado norteamericano para que inviertan en mercados emergentes considerados estratégicos por el Gobierno.
«No es casual el momento en el que viene la OPIC. Tiene que ver con las reformas de mercado de Macri y la transparencia en las licitaciones», aseguró el embajador, mostrando la sintonía entre ambos gobiernos que quedó evidenciada en las gestiones de Trump ante el FMI para que aprueben el nuevo Stand By.
Macri quiere darle buena parte de la obra pública a empresas de Estados Unidos
Promueve unidades de negocios lideradas por firmas de ese país. La furia de Eurnekián.
Mauricio Macri quiere incorporar en una parte sustancial de la obra pública a constructoras de Estados Unidos, mediante uniones transitorias de empresas (UTE) con socios argentinos, que quedarían relegados a un rol secundario.
Su idea, confiaron a LPO fuentes del Gobierno y empresarios del sector, es evitar una cartelización como la que se consolidó durante la era Kirchner. Para eso busca recostarse en compañías estadounidenses de peso, con quienes ya mantiene contacto fluido.
El nexo es la Cámara de Empresarios de Estados Unidos, cuyos directivos acompañaron esta semana las reuniones de Macri y el secretario de Estado de ese país, John Kerry. La decisión se enmarca acaso en una movida más amplia y tiene que ver con el alineamiento decidido de Macri con la potencia del norte.
De hecho, Macri también impulsa el desembarco del gigante de los medios Turner para equilibrar a Clarín y pretende que otra corporación norteamericana AT&T, se meta en el mercado de la telefonía para desconcentrar el actual oligopolio.
Ya hubo reuniones de funcionarios de Macri con CH2 Hill, una firma norteamericana dedicada a la consultoría en obras públicas y con la Progress Rail Services Corporation, un gigante en la provisión de material para ferrocarriles.
Ya hay firmas norteamericanas interesadas en participar en obras de envergadura. Según pudo saber LPO, emisarios del Gobierno mantuvieron reuniones con directivos de CH2 Hill, dedicada a la consultoría de construcción de obras públicas y con la firma Progress Rail Services Corporation, uno de los más grandes proveedores de material ferrocarril del mundo.
Las nuevas UTEs estarían enmarcadas en las asociaciones pública-privadas que Macri pretende regular con una ley que aún están redactando sus asesores.
Pero lo que está claro es que las históricas caras de la patria contratista si Macri logra su objetivo, tendrán un lugar menor, una estrategia del presidente que además le permitiría despegarse de sospechas de favoritismo por la historia de su familia en el rubro y sus relaciones con su primo Angelo Calcaterra y su amigo Nicolás Caputo, ambos con fuertes intereses en la obra pública.
Como parte de ese proceso, enviará otro proyecto de ley para trasparentar las licitaciones y ejecuciones de las obras, con cambios significativos como eliminar cualquier pago adelantado a los beneficiarios.
Pero el rol preponderante que tendrán las firmas estadounidenses no le cae nada simpático a los históricos contratistas y ya empezaron a hacerlo saber.
Uno de los más enojados es Eduardo Eurnekián, pronto a iniciar la central hidroeléctrica Chihuido en Neuquén, en sociedad con empresas de Rusia y que compartió con Macri días atrás la inauguración de las obras de remodelación del aeropuerto de Córdoba.
Con el cambio de reglas de juego que se viene, una UTE como esta difícilmente incluya rusos y el empresario armenio no sería su mayor accionista.
La decisión de Macri incluso generó chispazos entre empresarios del sector, como el cruce que tuvo Eurnekian con el titular de la Cámara de la Construcción, Juan Chediack, muy cercano al presidente.
Macri los quiere de asistentes y tal vez su último gesto con viejos amigos lo hizo con el decreto 797, que asignó una millonada de obras a la Ciudad de Buenos Aires, muchas adjudicadas a Iecsa, propiedad de su primo Ángel Calcaterra.
Enterado de lo que se viene, Eurnekián mantuvo una dura discusión con Juan Carlos Chediack, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco, pero conocida como CAC), en el ojo de la tormenta tras reconocer que durante la gestión de Julio de Vido se pagaban coimas.
En el sector creen que no habló sin pensar: tras ese exabrupto, habría sido uno de los pocos empresarios en cobrar las deudas por las obras realizadas durante el kirchnerismo.
Pero pragmáticos al fin., otros poderosos jugadores del sector no estaría tan molesto en seguir su carrera en un segundo plano, detrás de las poderosas constructoras de Estados Unidos.
(fuente: https://www.lapoliticaonline.com)