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Crecen los concursos preventivos de crisis y se encaminan a superar el récord de 2025

En los dos primeros cuatrimestres del año, según el informe, se superaron los trámites realizados en la cuarentena por el Covid-19. Empresas en crisis y actividad en caída.

Los concursos preventivos de crisis siguen creciendo a medida que avanza el año y se encaminan a empatar o superar el récord de solicitudes de 2025. Los datos surgen de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial que tramita la mayoría de los pedidos pero no la totalidad.

Hasta agosto comenzaron el trámite judicial 120 empresas, mientras que el año pasado fueron 190. En los dos primeros cuatrimestres del año se superan los tramitados por la cuarentena a causa del Covid-19: en 2020 fueron 106 y en 2021, 77.

“La cesación de pagos tiene un correlato judicial. Las empresas en crisis, cuando tienen reclamos simultáneos de muchos acreedores de distintas naturaleza que no puede cumplir, inician un proceso judicial que es el proceso preventivo para defenderse”, definió el abogado de Industriales Pymes Argentinos, Germán Pizzano, quien hace el seguimiento para la entidad.

Se va a terminar el año con por lo menos 150 concursos solo en la Cámara de Apelaciones. La cantidad de concursos preventivos es alarmante en cuanto a su crecimiento. El año va a terminar con una enorme cantidad de concursos. Es un reflejo de la actividad económica. Si tenés los juzgados comerciales con concursos y quiebras es porque la situación es muy mala”, analiza el letrado.

Las compañías legalmente radicadas en Capital hacen su trámite en esa Cámara y por eso el seguimiento anual sirve como termómetro. La mayoría de las compañías se inscriben en la Inspección General de Justicia aunque la actividad productiva la tengan en el interior.

“El concurso es una defensa judicial frente a muchos acreedores. Es una salida para la empresa que está en crisis, en estado de insolvencia. El beneficio para el concursado es que se suspenden los juicios de ataque y evita remates. Le permite al deudor negociar quitas de intereses, de capital. Es muy utilizado en épocas de crisis y por eso crecen cuando se pierden ventas”, completa. Cuando no hay actividad primero las empresas consumen la riqueza que tienen, se endeudan y luego no pueden pagarlas. “Hoy esas empresas le deben al fisco, al banco y a los trabajadores”, describe. Si el concurso fracasa le sigue la quiebra, que es el cierre definitivo de la fábrica. 

“Recibimos consultas todas las semanas por Concursos y/o Pedido de propia Quiebra, se avanza, pero no pueden afrontar el presupuesto de inicio de la acción judicial”, señalan. Sin embargo, el número no refleja la totalidad de la situación ya que el proceso requiere gastos. Si cierran, muchas empresas no lo hacen formalmente en términos de Disolución o Quiebra, sino que simplemente bajan la persiana informalmente y ese cierre no queda identificado formalmente ni se incluye en las estadísticas judiciales o administrativas de la IGJ.

(fuente: https://www.eldestapeweb.com/)