La tasa de desempleo abarca a 1,2 millones de personas en los aglomerados urbanos y no mostró cambios significativos. Sin embargo, la informalidad laboral trepó al 45%.
La tasa de desocupación se ubicó en el 7,9% de la Población Económicamente Activa (PEA) durante el segundo trimestre de 2026, afectando a 1,2 millones de personas (1.164.000 desempleados abiertos) en los 31 aglomerados urbanos relevados por el Indec.
El indicador no registró variaciones estadísticamente significativas en la comparación con el mismo trimestre del año anterior (7,6%) ni en relación con el trimestre previo (7,8%). A pesar de esto, es el número mas alto desde el 2021, cuando alcanzó el 9,6% en el segundo trimestre.
Por su parte, la tasa de empleo se situó en 45,0% (13,57 millones de ocupados), manteniéndose estable tanto en la medición interanual como en la intertrimestral.
A pesar de la estabilidad en los niveles de ocupación y desempleo, el mercado registró una mayor inserción de personas en la búsqueda de trabajo. La tasa de actividad trepó al 48,9% (14,73 millones de personas dentro de la PEA), lo que representa un incremento estadísticamente significativo de 0,8 puntos porcentuales respecto del 48,1% registrado en el segundo trimestre de 2025.
El avance de la informalidad y la precarización laboral
El dato más relevante del período estuvo marcado por el deterioro en la calidad de la ocupación. La tasa de informalidad laboral alcanzó el 45,0% del total de la población ocupada, lo que equivale a 6,10 millones de personas.
Este registro representa una suba estadísticamente significativa de 1,0 punto porcentual en la comparación interanual frente al 43,2% anotado en el segundo trimestre del año pasado.
La precarización impactó con fuerza tanto en el trabajo independiente como en el asalariado. La proporción de trabajadores por cuenta propia dentro del universo informal creció 3,0 puntos porcentuales en el año, pasando del 34,3% al 37,3%, un segmento donde la tasa específica de informalidad asciende al 65,8%.
En paralelo, del total de 9,6 millones de asalariados que conforman el 70,5% de los ocupados, el 37,9% no cuenta con descuento jubilatorio, quedando marginado de los derechos de la seguridad social.
Presión sobre el mercado y brecha de horas trabajadas
La presión global sobre el mercado de trabajo -que contempla a los desocupados, los ocupados que buscan activamente otro empleo y los subocupados- se elevó al 30,8% de la población económicamente activa.
Dentro de este universo, los ocupados demandantes de empleo alcanzaron el 16,9% (2,50 millones de personas), lo que refleja la necesidad de los trabajadores de sumar ingresos o cambiar sus condiciones laborales actuales ante la pérdida de poder adquisitivo.
En el análisis del tiempo de trabajo, las distorsiones mostraron picos en ambos extremos de la jornada laboral. Por un lado, la subocupación se ubicó en el 11,5%, lo que representa a 1,69 millones de personas que trabajan menos de 35 horas semanales por razones involuntarias y desean trabajar más tiempo, correspondiendo un 8,0% a la subocupación demandante.
Por el otro extremo, se registró un elevado nivel de sobreocupación, donde el 27,6% de la población ocupada realiza extenuantes jornadas laborales que superan las 45 horas semanales para intentar compensar sus necesidades económicas.
Sesgo de género y fuerte desempleo juvenil
El análisis social evidencia que los jóvenes menores de 30 años continúan siendo el sector más vulnerable del mercado laboral, al concentrar casi la mitad (44,7%) del total de personas desempleadas del país. Las mujeres de 14 a 29 años registran la tasa de desempleo más elevada del sistema con un 17,1%, representando el 21,5% del total de desocupados nacionales.
Entre los varones de 14 a 29 años, la tasa de desocupación alcanza el 14,1%, abarcando el 23,2% de los desempleados del país. En el segmento de adultos de 30 a 64 años, la brecha de género es más acotada, afectando al 6,1% de las mujeres y al 5,5% de los varones.
Disparidad regional y sectores que más alimentan el desempleo
En la perspectiva geográfica, el interior del país exhibió un claro deterioro: la desocupación subió al 7,6%, registrando un aumento estadísticamente significativo de 1,3 puntos porcentuales interanual y 0,8 puntos intertrimestral.
A su vez, la desocupación es sensiblemente mayor en los grandes centros urbanos de 500.000 y más habitantes (8,3%) en comparación con los aglomerados más pequeños (6,0%).
En el ranking por regiones, la Región Pampeana encabezó la desocupación con el 9,7%, registrando sus picos más elevados en el Gran Rosario (11,5%), Gran Córdoba (10,5%), Mar del Plata (9,9%) y Bahía Blanca-Cerri (9,7%). Le siguieron el Gran Buenos Aires con 8,2% (donde los Partidos del GBA marcaron 8,8% frente al 5,6% de CABA), la Región Noreste (7,0%) impulsada por Corrientes (9,1%), la Patagonia (6,3%) con Comodoro Rivadavia en 9,2%, Cuyo (5,9%) con Gran Mendoza en 8,1% y el Noroeste (4,3%) con Gran Catamarca al frente (6,4%).
Respecto al perfil del desocupado, el 30,9% lleva más de un año en la búsqueda de empleo (desempleo de larga duración), mientras que el 26,9% busca entre 1 y 3 meses. El 78,5% cuenta con experiencia laboral previa, siendo los sectores de la construcción (19,8%), el comercio (18,5%), el servicio doméstico (12,6%) y la industria manufacturera (9,5%) las principales fuentes de origen de los trabajadores que quedaron sin ocupación.
(fuente: Bae Negocios)