por Eduardo Gradizuela –
Sostener una propuesta fiel a las convicciones, desde el eslabón más pequeño de la organización del Estado, parece quimérico; especialmente en épocas que las capas superiores del esqueleto institucional del país prescinden (y desprestigian) el valor de su acción.
Contra la corriente, la Municipalidad fomenta distintos programas orientados a apuntalar el desarrollo deportivo doméstico, que tienen a los propios deportistas y los clubes como beneficiarios directos. Es la continuidad de una idea plasmada hace algunos años. Que no es poca cosa.
Arrancó con el apoyo a los corredores que compiten en las categorías nacionales y siguió con los clubes que representan a la ciudad en torneos que extienden su implacable rumbo por la dilatada geografía argentina.
Es admirable que algunas instituciones deportivas locales estén en pie, todavía. Quienquiera haya transitado momentos de su vida poniendo el cuerpo a los dignos propósitos de la más modesta comisión, sostenida a fuerza de humeantes parrillas y vaporosas tortas fritas, guarda una íntima certeza: los recursos siempre son 0 (salvo contada excepcionalidad).
“Los dirigentes deportivos son los funcionarios más baratos que tiene el país” , era la inapelable sentencia de Eduardo “Pocho” Martín, un imprescindible de la excepcional etapa de brillo deportivo de la historia “decana” y del fútbol uruguayense. Sabía de lo que hablaba.
En una de las últimas reuniones de entrega de aportes, el alcalde de la ciudad –al que unánimemente se le reconoce una memoria fotográfica- recordaba que en el 2014 Entre Ríos estaba representada a nivel nacional por 23 equipos, cifra que en la actualidad se recorta a solo cuatro: Patronato (“B” Nacional) y Gimnasia y Esgrima (Federal “A”), en fútbol; La Unión de Colón y el Tomás de Rocamora (Liga Argentina), en Basquetbol. Prueba de la insignificante presencia provincial en instancias superiores.
Indudablemente, no parece un privilegio que tres de los cuatro clubes señalados sean uruguayenses. Habla de un esfuerzo adicional, del interés por estar, pese a las enormes dificultades económicas y el déficit organizativo de los torneos. Que no maquillan los éxitos del seleccionado de Scaloni y es ostensible en el básquetbol, con un retroceso atroz. Tan alejado de las ideas fundadoras de León Najnudel, José María Caballero, Horacio Seguí y del estimado Osvaldo Ricardo Orcasitas (ORO)
Al aporte a pilotos y clubes, la comuna sumó -hacia fines del año último- un programa de becas destinado a jóvenes deportistas, que desde ya incluye al deporte adaptado, con el propósito de alentarlos en el esfuerzo de superación. Para que no quede por el camino el proyecto de muchos talentos (como demasiadas veces sucede)
Y porque la idea es abarcar todo el abanico social, los adultos mayores y las personas con discapacidad también han encontrado un espacio para incorporarse a una propuesta más social que competitiva. Este plan arrancó hace algunas semanas con un considerable acompañamiento, que sorprenderá hasta los propios responsables del proyecto.
Quizás, ese fenómeno que concretamente se aprecia entre niños y adolescentes, también pegue entre los mayores. Porque a la soledad no deseada (tan de época entre los adultos), no la compensa el vínculo insustancial de la conectividad virtual.
» Después de la pandemia observamos un fenómeno que hasta el día de hoy está ocurriendo en todas las instituciones. Se trata de la muy buena decisión de los padres de que sus hijos estén en los clubes. Uno, recorra el club que recorra de la ciudad, observa niveles de masividad que -a quienes nos gusta el deporte- nunca antes hemos visto», comentó el propio Lauritto.
Dichas palabras fueron pronunciadas ante el ex ministro de Turismo y Deportes, Matías Lammens, el día que el municipio anunciaba la puesta en marcha de “Activa”, un programa fundamentado en las ideas que el ex presidente de San Lorenzo implementó en épocas que la pandemia no daba tregua.
Pequeñas o medianas, pero todas importantes, muchos clubes uruguayenses incorporan mejoras en sus instalaciones financiadas a través de los “Clubes de Obra”. La foto colectiva de aquel día, con el arco dirigencial segundo al reconocido invitado, asume un inocultable acto de gratitud.
Obviamente, no todos los años pueden plasmarse en la operatividad de una contribución moderada, pero cualquier dirigente o deportista uruguayense valora como nadie el gesto de una mano que se tiende.
Como bien se recordó en aquella oportunidad, el milagro del deporte argentino son sus clubes.
Eduardo 26/6/25
La foto es de Eduardo «Pocho» Martin
Colaboración de Alfredo Guillermo Bevacqua