por Pablo Stein –
Y Fermín Chaves, sobre ese mismo tema escribía: “El presidente Sarmiento enviará al Congreso un proyecto de ley por el que pone precio a la cabeza de López Jordán y a la de Mariano Querencio”. Es una locura que el Congreso se niega a aceptar para no hacerse cómplice (3). Se daban 100.000 pesos por la de L. Jordán, 10.000 pesos por la de Querencio y 1.000 por la de José Hernández y otros cabecillas menores. Si, José Hernández, el ilustre autor de nuestro Martin Fierro, amigo incondicional de López Jordán debía ser asesinado para beneplácito de Don Domingo.