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Cuando gobiernan los locos

por Pablo Stein    –

No “todo tiempo pasado fue mejor”, pero si es cierto que “el pasado siempre explica el presente”.
Las incoherencias y las irracionales manifestaciones del actual presidente, no son necesarias que sean citadas en este artículo porque de ellas somos testigos diariamente.
Pero sin dudas las primeras manifestaciones de locura se vivieron en nuestro pais entre los años 1868 a 1874, durante los cuales los argentinos debieron soportar la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento.
El primer signo de incoherencia es ese segundo nombre ya que no existe ningún registro oficial que determine que Faustino era su segundo nombre.
El más que conocido historiador Manuel Gálvez cuando se refiere a su proyecto político nos dice que: “Es tan despótico y violento de nuestras leyes que ni uno solo de los panegiristas de Sarmiento se ha atrevido a defenderlo. ¡El más autorizado de todos ellos, Leopoldo Lugones, califica de monstruosa la ley que proponía el presidente”.
Poner precio la cabeza de un argentino! Es indudable que Sarmiento ha perdido la suya (1)
La referencia hace alusión a la manifiesta intención de Sarmiento de asesinar a López Jordán.
Y nuestra conocida Beatriz Bosch, acérrima defensora de Justo José de Urquiza manifestó que: “Sarmiento propone poner a precio la cabeza de López Jordán y hasta de los cabecillas menores. Por cierto, que el Congreso desecha tamaño desatino (2)

Y Fermín Chaves, sobre ese mismo tema escribía: “El presidente Sarmiento enviará al Congreso un proyecto de ley por el que pone precio a la cabeza de López Jordán y a la de Mariano Querencio”. Es una locura que el Congreso se niega a aceptar para no hacerse cómplice (3). Se daban 100.000 pesos por la de L. Jordán, 10.000 pesos por la de Querencio y 1.000 por la de José Hernández y otros cabecillas menores. Si, José Hernández, el ilustre autor de nuestro Martin Fierro, amigo incondicional de López Jordán debía ser asesinado para beneplácito de Don Domingo.

Otra locura del “maestro”
Solo citamos algunos sucesos ocurridos durante esos años trágicos y que tanta sangre y sufrimientos soporto nuestra provincia bajo el gobierno de Sarmiento.
Totalmente fuera de sí y con ese odio que supo tener por todo lo que fuera popular y ante el segundo levantamiento de López Jordán se embarcó en el buque de guerra Emilia, arribó a el puerto de Rosario con sus cañones, Remington automáticos y ametralladoras recién compradas.
 Y en las paredes del Colegio Nacional “El presidente en persona apuntaba y las balas se insertaban en la muralla como puntos de coser, con lo que demostraba teórica y prácticamente que no quedaría con vida soldado alguno de un batallón que tuviese la desgracia de pararse delante” (4).
Una acción similar ejecutó en la escuela Normal de Paraná.
“Así los rosarinos, se preguntan si Sarmiento no habrá enloquecido del todo y comentan con desagrado ese extraño bombardeo por lo cual en Paraná también piensan que no está en su sano juicio. (5)
Como podemos inferir que toda la represión actual diseñada por la ministra Bulrich y aprobada por todo el gobierno es la acción de sectores que además de ser enfermos mentales, ejercen el odio y la violencia sobre el pueblo.
(1)  . Manuel Gálvez; “Vida de Sarmiento”; Ed Thor; 1943.
(2)  Beatriz Bosch; “Historia de Entre Ríos” Ed. Plus Ultra; Bs. Aires 1991.
(3)  Fermín Chaves; “Vida y muerte de López Jordán”; Ed. Theoria; Bs. Aires 1970; Pag 247.
(4)  Manuel Gálvez; Ob. Cit; pag 345.
(5)  Manuel Gálvez; ; Op. Cit; pag 355