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Heroico Paysandú

por Pablo Stein   –

“A finales del invierno de 1864, empezó a circular en el sur de América la negra noticia de la inminencia de la guerra” (1). Una vez más Bartolomé Mitre, aquel hombre que iniciara su carrera a las órdenes de Urquiza en Caseros, ahora ya presidente del país iba a ser cómplice de un nuevo y bárbaro crimen.

La República oriental del Uruguay bajo la presidencia de Atanasio Cruz Aguirre, que pertenecía al partido Blanco (Federal) era un obstáculo para la agresión que se estaba preparando contra Paraguay.
El lamentable rol de Urquiza
El embajador uruguayo había transmitido al mariscal, paraguayo Solano López que en la provincia de Entre Ríos el pronunciamiento contra Mitre era universal y que hasta el mismo general Urquiza aseguraba que si el ejército brasileño se atrevía a invadir el Uruguay, el no dudaría en cruzar el río con todo lo que tuviese para impedirlo.
Sin embargo, cuando el general Flores, el mismo que fuera derrotado por la caballería de López Jordán en Pavón, se disponía a atacar Paysandú, apoyado militar y financieramente por Mitre quien además permitió a la escuadra brasileña comandada por Tamandaré navegar por el río Uruguay violando nuestras aguas jurisdiccionales para apoyar con cañones de sus naves el ataque del ejército colorado(unitario), no hubo reacción alguna por parte de Urquiza. Todo lo contrario, cuando el marqués de Erval se llegó a San José para ofrecerle la compra de caballos con la excusa que eran para combatir a los republicanos rebeldes del sur brasileño, Urquiza vendió 30.000 caballos a trece patacones cada uno y 15000 jinetes entrerrianos pasaron a ser una infantería sin atributos ningunos para el combate por lo que Venancio Flores atacó por tierra, apoyado por el bombardeo de la escuadra brasilera.

Heroica resistencia.

Comandados por el oriental Flores y los brasileros Antonio Sousa Neto y Mena Barreto, los atacantes sumaban unos quince mil soldados, mientras que la defensa a cargo de Leandro Gómez y el uruguayense Lucas Piriz, en el momento del ataque final no eran más de 700.

Los esforzados defensores caían muertos en el acto o eran hechos prisioneros y dejados atados y acostados en los cráteres de las trincheras, para hacerse cargo de ellos más tarde. Cabe aclarar que los brasileños habían entrado a Paysandú enarbolando consignas de paz y que una vez dentro de la ciudad atacaron a traición.

Leandro Gómez fue fusilado junto a los únicos oficiales sobrevivientes de su estado mayor: Juan María Braga, Eduviges Acuña y Federico Fernández, pero no terminó ahí la saña de los asesinos. Suarez, no conforme con comandar el pelotón que ejecutó a los patriotas, mandó quintar a los prisioneros, unos seiscientos en total, esto es a la manera que procedían los romanos con sus legiones rebeldes eligiendo uno cada 5 prisioneros para fusilar. Ya había comenzado con este procedimiento cuando el comandante Murature de la escuadra argentina apostada frente a la ciudad conminó a Flores a interrumpir los fusilamientos.

Lucas Piriz fue herido en combate el 1° de enero y falleció al día siguiente antes de la toma de Paysandú.
En esa pequeña isla frente a Colon, llamada desde esa fecha de “La Caridad” se refugiaron las mujeres y los niños de Paysandú y dos argentinos ilustres prestaron su ayuda: José Hernández, el inmortal autor del Martin Fierro y su hermano Rafael.
En un reducido baluarte de seis manzanas por dos y casi sin armas resistieron los sanduceros.
Recordando la gesta solo caben repetir el primer verso del payador Gabino Ezeiza. “Heroico Paysandú yo te saludo”
Bibliografía consultada:
(1)   Delgado Aparaín: “No robaras las botas de los muertos”
Danero; “Antología Gaucha”
Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 2/9/2024