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José Hernández en Entre Ríos, etapa de gestación del Martín Fierro

Por Griselda De Paoli (*)   –

José Hernández, autor del Martín Fierro vivió en Paraná. Con intervalos, residió en la capital provincial, en una casa de la actual calle España, a tres cuadras de la Plaza 1° de Mayo. Se afincó a los 23 años, en un período en que Paraná era capital de la Confederación Argentina. Se casó y formó su familia en esta ciudad.

Una descripción de las dependencias de la sede del Senado de la Confederación Argentina, en el período en que Paraná fue su capital, indican que a la entrada del edificio que hoy ocupa el Colegio de Nuestra Señora del Huerto, por la plaza, en las dos piezas de la calle, a la derecha, (se encuentran) el despacho del Juez, a la izquierda Don Casiano Calderón –el Escribano del Gobierno–, siendo escribiente del  Juzgado don Juan Giménez; que, como testigo presencial, relata lo siguiente: “ En la pieza que ocupaba el Escribano Calderón, había un gran armario que ocupaba uno de sus frentes, donde guardaba el protocolo, pintado de granate vivo y a su frente este letrero: / Profundo silencio / Hablar lo preciso; / Pertenece el tiempo / Al público servicio.
Un día encontrándose allí Don José Hernández –algunos años después autor de Martín Fierro–le observó que la última frase estaba en desacuerdo con el objeto que se perseguía y más aún, con las reglas del arte poético, que por lo tanto debía cambiarlo por ésta: “Pertenece el tiempo / Al público oficio”.

Emigrantes y federales
José Hernández y su hermano Rafael, eran de los emigrados federales que habían venido a Entre Ríos; ambos estaban empleados en la casa de comercio de Don José Ma. Ortíz que quedaba frente a la tienda de don Ambrosio Frioni”, en Paraná, indica Juan Giménez.
Aníbal Vásquez, señala en cambio que “ambos trabajaron en la casa de don Ramón Puig, en la esquina de las actuales calles 25 de mayo y 9 de julio”, dejándonos algo para indagar, más allá de que no cambie la historia.
Los hermanos Hernández participaron de  las batallas de Cepeda y de Pavón, para enrolarse más tarde en las filas de López Jordán y participar de la revolución de 1870.
Durante su residencia en esta provincia (entre 1854 y 1871) José vivió una vida inquieta y comprometida en la actual calle España (Industria antes), casi llegando a Italia.
El cura Juan José Álvarez ofició su casamiento con Carolina González del Solar en la catedral de Paraná el 8 de junio de 1873.

Taquígrafo y redactor
Instalada la capitalidad provisoria de la Confederación, el autor del Martín Fierro trabajó en la Contaduría Nacional y luego como taquígrafo en el Senado y en ocasiones en Diputados de la Confederación. Fue Redactor de “El Nacional Argentino”, y, en septiembre de 1860 al reunirse en Santa Fe la Convención reformadora de la Constitución de 1853, José Hernández actuó como taquígrafo, aunque en la Historia de la Nación Argentina se hable de la inexistencia de tales escribientes.
Se previeron incluso dos cargos y se convocó a cubrirlos a través de un aviso publicado en “El Nacional Argentino”. Al respecto nos informa José C. Corte (1965): “la falta de aspirantes a los dos cargos ofrecidos, y previendo la inexistencia, se habría desviado la gestión hacia el único taquígrafo parlamentario de la época y actuante en Paraná: el joven José Hernández, que tenía por entonces 26 años.
Fue también secretario de la Convención Constituyente de Entre Ríos (1864) por lo que se estableció temporalmente en Nogoyá, para actuar, a partir de su enorme experiencia y capacidad en Corrientes y en Buenos Aires, en el Gobierno Nacional.

Rasgos personales
El Profesor Facundo Arce, en una publicación de homenaje a José Hernández con motivo de la Fiesta Nacional de la Tradición rescata algunos aspectos que lo caracterizaban: “quedan versiones tradicionales de la presencia de Hernández” por estas tierras… todas coinciden con rasgos de su personalidad en estos días por lo que sólo hemos de recordar sus matinales recorridas por el mercado para extasiarse en el diálogo con los criollos que por sus faenas tanto se ligaban con las costumbres camperas. Sabemos por el historiador César Blas Pérez Colman, que lo oyó por boca de sus parientes… ‘el interés permanente de Hernández en recoger antecedentes vinculados con el hombre de nuestra campaña… todo en él presentaba una dimensión fuera de serie; tenía singular estatura física y un corazón de hombre cabal. Su memoria era un archivo y su inspiración manaba como de un manantial’”.
Por la esposa del Dr. Pérez Colman -doña Catalina Martínez de Fontes-… “supimos que era un hombre cariñoso que cuando venía a Paraná a visitar sus parientes comunes, la colmaba de mimos y la tenía en su falta que a ella le parecía inmensa. Tenía múltiples habilidades, tanto, que a ella le hizo una sillita y una mesita de madera que guardaba como el más significativo recuerdo… Como Hugo, Balzac y otros grandes escritores, sabía comer bien y era un eximio cocinero. Su fuerte eran los platos criollos”.
En nuestra provincia, su trayectoria, su hacer ha sido documentado y recreado por Martiniano Leguizamón, César Blas Pérez Colman, Beatriz Bosch, Fermín Chávez, entre otros. Y en Paraná, testimonian el homenaje su nombre, en un Barrio importante de la ciudad, la Avenida de circunvalación, una plaza y, en la casa en que vivió, dos placas discretamente colocadas en el zaguán memoran su residencia en nuestra ciudad.

(*) Docente e investigadora de Historia. Directora de la revista Hablemos Historia.

(fuente: Diario La Calle)

Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 29/7/2024

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