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Juan Balsechi y la conquista del pan

por Pablo Stein  –    

El anarco-capitalismo no existe, es una invención para seguir explotando y robando la riqueza que producen los obreros con su trabajo.

Veamos cual es la definición que nos da el diccionario “Consultor Político” sobre el tema: “El anarquismo es una doctrina filosófica-política cuyo principal fundamento consiste en la supresión del estado y la exaltación de la libertad humana. Se basa en la convivencia espontanea de los individuos y no bajo presión coercitiva. Los anarquistas sostienen la necesidad de suprimir la propiedad privada de los medios de producción».

Juan Balsechi adhería a este ideal al igual que otros entrerrianos prestigiosos como Evaristo Carriego el creador de “Misas Herejes” y “Alma del suburbio”, o
José Font, el Facón Grande héroe de la Patagonia Rebelde.

No le perdonaron a Juan Balsechi su lucha por lograr mejores condiciones de vida para los trabajadores y en el año 1925 hubo 3 grandes huelgas en C. del Uruguay,
en la tercera la policía actuó violentamente teniendo además la ayuda de rompe-huelgas contratados y Juan Balsechi herido gravemente perdió un brazo.

Juan tenía 28 años y desde entonces se lo conoció con el apodo del “Manco” Balsechi o el “Manco” Rojo.

La conquista del pan
Se puede estar de acuerdo o no con esta doctrina, pero es una total falsificación querer darle una interpretación capitalista y con ello instrumentar un poder que,
ejercido por un grupo, esto es, el empresariado utilice el poder económico en detrimento de los demás ciudadanos.

El Príncipe Pior Kropotkin nacido y criado en cuna de oro, siendo hijo de un gran terrateniente ruso, vio de cerca el sufrimiento de su pueblo y adhirió al anarquismo.

Autor de “A la conquista del pan” dejó escrita una de las páginas trascendentales de la doctrina libertaria: “Todo lo que me rodeaba no era más que miseria y lucha
por un triste bocado de pan”.

En Concepción del Uruguay los obreros panaderos luego de una huelga realizada en 1918 para que se reconociera la jornada de trabajo de 8 horas, reaccionaron a los
despidos creando su propia panadería.

En 1924 y merced a un crédito que les otorgó Don Ludovico Filippini pudieron tener local propio. El tradicional “El despertar del obrero” de la esquina de
Rocamora y Combatientes de Malvinas (por entonces, calle Salta) y C. del Uruguay tuvo el “Pan Obrero” que pasó de valer 1$ el kg en el circuito comercial a
20 centavos en “El Despertar” y esto durante un largo periodo.

Para las fiestas de fin de año se comenzaron a organizar las campañas del pan dulce, llegando a elaborar hasta 12.000 kg a precios populares.
Se vendía al fiado para el asilo de ancianos y el hospital y los 150 alumnos de la fraternidad lo recibieron siempre pese a que hubo demoras de pago de hasta dos
años.

Sin embargo, no se trabajaba a perdidas ya que continuamente se realizaban inversiones en infraestructura y equipamiento. Y todo ello trabajando jornadas de 8
horas.

Inspirados en su doctrina, además de pan, existían los “suspiros de monja” las “bolas de fraile” y los “vigilantes”.

Que hacer

Un ejemplo que nos dieron aquellos obreros que desde comienzos del siglo XX y cuando todo les era desfavorable intentaron lograr un mundo mejor.

Con aciertos y errores sacaron adelante un emprendimiento colectivo alejado de todo sectarismo y a través del cooperativismo unieron voluntades más allá de los
distintos pensamientos políticos de cada uno ya que no todos eran anarquistas, pero si todos eran obreros.

En momentos en que todo parece estar “Barranca Abajo” como en la obra de otro gran anarquista, Don Florencio Sánchez vaya nuestro recuerdo para todos
aquellos que supieron que hacer para no morir de hambre.

Bibliografía consultada:

Jorge Gilbert, Elisa Balsechi; “Voces del sindicalismo entrerriano”.

Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 4/6/2024

 

 

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