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Entre Ríos está dentro de las 7 provincias con mayor brecha en la educación entre mujeres y varones

 

De acuerdo a un estudio realizado por “Argentinos por la Educación”, existe una diferencia de 4% en el rendimiento en matemáticas entre alumnas y alumnos, esta situación deja en clara desventaja a las estudiantes en su camino a carreras universitarias y al mercado laboral.


Un informe reciente llevado a cabo por “Argentinos por la Educación” arribó a importantes hallazgos que evidencian cómo las diferencias académicas entre hombres y mujeres comienzan en la escuela.

Al respecto, Leyre Sáenz Guillén, Licenciada en Economía y analista, explicó que evaluaron la trayectoria de chicos y chicas durante la primaria, secundaria y en el nivel superior, y descubrieron que a las mujeres les va mejor en Lengua y a los varones en Matemáticas. Estas conclusiones fueron elaboradas a partir de los datos provenientes de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el Relevamiento Anual, Aprender y datos del Sistema Araucano del Ministerio de Desarrollo Productivo.

“Acá, el dato importante es que esto pasa en todo el mundo, no solo en Argentina. Esto es una generalidad en los países más y menos desarrollados. Y lo interesante es que hay mucha evidencia que da cuenta de que no hay diferencias cognitivas por el hecho de ser mujer o varón. Es decir que no hay un cerebro mejor en Lengua o en Matemática de acuerdo al género. Entonces, estas diferencias podrían ser explicadas por una cuestión social, cultural o motivacional”, detalló la profesional.

En esta línea, el informe presentado señala que “distintos organismos internacionales también destacan la importancia que tienen las creencias, roles y estereotipos de género en la sociedad, que hace que luego dichos sesgos se trasladen, a veces de forma inconsciente, a actividades e instituciones, entre las que se incluyen escuelas y universidades”.

Esto provoca que “los hombres participen más en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés), mientras que las mujeres se ven sobrerrepresentadas en carreras sociales, ciencias de la salud e idiomas”.

Los datos

En primaria, el estudio identifica una diferencia de 0,9% en Lengua en favor de las mujeres, mientras que existe un desempeño del 2,4% en beneficio de los varones en Matemáticas. Hasta acá, Entre Ríos se mantiene dentro de la media nacional pero no pasa lo mismo en el nivel secundario.

Durante la secundaria, la brecha se agranda cada vez más, y en el caso de nuestra provincia, el porcentaje a favor de los hombres en relación a su rendimiento en Matemática supera el promedio y se ubica en 4%.

Estos resultados convierten a Entre Ríos en una de las siete provincias con más diferencia en el rendimiento entre varones y mujeres dentro de esta disciplina.

No obstante, en Lengua ocurre algo particular, ya que nuestra provincia mantiene un desempeño diferencial menor durante el secundario (1,1%) en relación a la media nacional.

Esto quiere decir que mientras se agrandan las diferencias en el campo de las Matemáticas entre los entrerrianos y entrerrianas, esa brecha se acorta en el área de la Lengua.

Esta distancia en los rendimientos sería explicada por cuestiones de índole cultural, social y motivacional que impulsan a los y las estudiantes a desarrollar más un aspecto académico que otro.

No obstante, los datos señalan que las mujeres persisten más en la finalización de sus estudios secundarios y, de hecho, a lo largo de los años se ha incrementado significativamente el número de graduadas. A pesar de esto, dentro de una misma carrera, las profesionales en el mercado laboral ganan entre un 21 y 27% menos que sus pares hombres, según datos entre 2016 y 2023.

“Siempre está este dicho de que existe la brecha de genero porque las mujeres eligen carreras peor pagas, más sociales como Educación, Ciencias Sociales, Psicología, que en realidad es un sesgo que existe desde la escuela, que eligen este tipo de tareas por algo que ya está más inculcado. Usando las 15 disciplinas con más cantidad de graduados en Argentina, en el informe se verifica que las mujeres siguen ganando menos a pesar de detentar los mismos puestos”, aclaró Leyre Sáez Guillén sobre el análisis de los resultados.

En esta dirección, la economista señaló que tal como lo explicó la ganadora del premio Nobel de Economía, Claudia Goldin, el hecho de que la mujer pueda ser madre la deja en desventaja a la hora de la negociación.

“Si dejamos que el mercado se regule solo, esto quiere decir que no contraten a mujeres por el tema de maternidad o por conveniencia sigan manteniendo salarios más bajos, la brecha va a seguir intensificándose. De ahí el rol del estado en que regule un poco estas diferencias que se están viendo”, destacó Guillén y expresó que “para remediar esta brecha se tienen que desarrollar políticas más apuntadas a las primeras infancias, para que cada uno de los chicos se desarrolle en la materia que más les guste independientemente del género”.

La brecha en el campo psicológico

A las diferencias impulsadas desde el sistema educativo se le suma la doble presencia en la que está inserta la mujer en la sociedad moderna. Por un lado, tiene un empleo remunerado en el mercado laboral y por otro, uno no reconocido dentro del hogar a partir del que se hace cargo de la mayoría de las tareas de cuidado.

Esta situación, “incide como una sobrecarga laboral, no es lo mismo trabajar 8 horas que 16. Una mujer cuando llega a su casa no se puede sentar a mirar televisión para despejarse o ponerse las zapatillas e irse a correr, privilegio que muchas veces tienen más los hombres. Llega a su casa e incluso antes de llegar tiene que pensar si hay comida o tiene que ir a comprarla, qué necesitan los chicos, ponerse a ordenar, a limpiar, a trapear, entonces en termino de sobrecarga es como tener dos trabajos. A la larga termina impactando y generando fatiga, trastornos depresivos o de ansiedad y cosas relacionadas al cansancio, ya sean físicas o psicológicas”, enumeró la psicóloga Marina Simón.

Pero además, “se le agrega un montón de expectativas culturales en cuando al cuidado, entonces es un contexto difícil para renegociar las condiciones. El marido, o le padre de los hijos no hace la mitad del trabajo que le corresponde, sino que te ayuda. Es un trabajo del que una no se puede quejar, porque se la señala como que no quiere cuidar a los hijos, o no le gusta ser madre, enseguida aparece un montón de juicios y no reconoce otros aspectos valiosos que puede tener esa persona. Las mujeres se sienten muy jugadas y poco acompañadas, hay pocos lugares donde se reconoce ese extra que significa trabajar y criar al mismo tiempo”, destacó.

En esta línea, la profesional hizo especial hincapié en el hecho de que “esto tiene impacto en las carreras, por ejemplo de las investigadoras que tienen hasta una determinada edad para acceder a becas, doctorados o entrar en una carrera de investigación y esto corresponde a los años reproductivos. Por eso, en algunos países se logró postergar el proceso, porque a una mujer que está criando no se le puede exigir lo mismo que otros investigadores que no tienen esa responsabilidad”.

Fuente: El Día

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