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Belgrano no tenía donde caerse muerto

 

Por Ana María González   –         

Hace 203 años (la nota es de 2023) no tenía donde caerse muerto el hombre que puso su cuerpo y su fortuna para la causa revolucionaria de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Belgrano quería un país para todos criollos, negros e indios, quería la defensa de los recursos naturales de nuestra tierra. Hoy día vemos sangre de hermanos por las calles, todavía hay muchos que piensan igual que los que abandonaron a Belgrano en la absoluta miseria. al igual que entonces no lo entienden. Hace dos años escribí este poema

Yo, Belgrano
Estoy muriendo…
mi pobreza es la de un mendigo,
la revolución enriqueció a mucha gente
pero a mí, me secó las carnes y las esperanzas.
Algunos se llevaron los laureles y no niego que los merezcan
pero yo no pasé de dejar una bandera propia y un ejército maltrecho.
Yo, militar improvisado, devoto de la Virgen de Luján,
impulsor de la educación.
El mismo que propuso en 1816, una monarquía gobernada por un inca
y se descargó la hilaridad en los demás asambleístas.
Me encendía el fervor humanista de Salamanca,
la fidelidad a mi juramento en la orden religiosa
y mi pertenencia a la Logia de Lautaro.
Ahora recuerdo a mi padre repitiendo que él había hecho la fortuna familiar,
me hizo estudiar en la mejor universidad de Europa,
y yo, un señorito inmaduro,
solo dilapidaba dinero tras fantasías independentistas.
Yo, el mejor candidato de esas casaderas ricas,
andaba de  amigo con sirvientes negros e indios.
Yo, calzas claras, yabot, chaqueta negra, botas de cuero
mechón castaño claro,  sangre de ligur y criolla,
paseaba a caballo en los adoquines de Bs. As.
para reunirme con amigos a quienes quemaba  el mismo fuego:
dar mejor futuro a estas tierras  apetecidas sea por los puertos
o las  praderas, donde  ganado y semilla se reproducen solos.
Estas provincias tienen que ser libres,
o sus habitantes serán esclavos.
Yo, Manuel del Corazón de Jesús, dueño de una gloria efímera,
dudo  si mi sueño de una patria nueva y mestiza perdurará.
Pido mortaja de terciario dominico…
Las alas lejanas de gaviotas son celestes y blancas,
baten su canto agónico.
Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 21/6/2023

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