Titular de la Corte ya se convirtió en presidente de la Magistratura. Toma del poder sin estridencias. Jura de consejeros, esta semana. Cautelar de Paraná, en riesgo. Cambio de paradigma (próximos meses), alineamiento a nueva gestión y foco en la administración del presupuesto. No entusiasma “golpe institucional” por “efecto góndola”.
Pataleo
Todos los vaticinios catastróficos advertidos desde las trincheras K sobre la eventual concreción de un “golpe institucional” por parte de la Corte y coronados por el tuit de domingo por la tarde que la expresidenta Cristina de Kirchner le dedicó a Rosatti basada en una publicación de un excandidato a intendente del Frente de Todos chocan contra otro dato de la coyuntura: góndola mata Consejo. Las preocupaciones por la economía, la inflación, los servicios públicos y los precios en general dominan la agenda actual del ciudadano de a pie. La objeción a lo que intuyen que ocurrirá con la Corte dentro del Consejo son cavilaciones de un microclima cada vez más reducido. Ni siquiera es un tema que interese más que a una porción del denominado círculo rojo. Con la interna oficialista en modo crónico, la distancia entre quienes ponen como prioridad una reforma judicial se empieza a contabilizar en años luz. El kirchnerismo duro tomó nota de que los funcionarios del Gobierno se lamentaron del fallo y de la situación pero sin siquiera amagar con alguna acción.
Puentes tendidos
El tercer dato que sí podría haber escapado al conocimiento público, sobre todo, de los kirchneristas que hicieron sonar su pataleo con la llegada de Rosatti, es que desde hace semanas los puentes entre el Consejo y la Corte comenzaron a tener un aceitado ida y vuelta. Cobraron relevancia los “asesores” y cada vocalía se convirtió en un virtual principado con el objetivo de ingresar a la nueva etapa con la mejor de las perspectivas posibles. Por todo esto es que Rosatti –más allá de algún papeleo pendiente- ya asumió el control y manejo del órgano de selección y remoción de jueces. Solo que esa “toma” no ocurrió con un ingreso tradicional para ocupar un despacho. En plena era digital la toma del poder fue virtual.
El error sobre el formato de la asunción del mando de Rosatti pudo haberlo inducido la asimilación a las inauguraciones que estilan los Ejecutivos, con acto y foto. Imposible que la imagen no remita a la puesta en funciones de una nueva rotonda en Chivilcoy, en un evento donde las autoridades posaban con la flamante obra, y cuyo minimalismo político lo hizo pasar a la inmortalidad como un “meme”.
Colegiado
De regreso al plano de lo real, lo que va a ocurrir efectivamente –desde hoy y durante los próximos meses- es un cambio de paradigma al funcionamiento interno del Consejo de la Magistratura. Si la previa fue la conformación de principados entre los consejeros, lo que llegará es una ratificación de un modelo colegiado de toma de decisiones para el órgano. Si bien la naturaleza propia del Consejo implicaba un funcionamiento en ese sentido, lo cierto es que durante los últimos años, mucha de su actividad quedó tamizada por la grieta, lo que lo convirtió en un terreno óptimo para exhibir fricciones y no resultados. Si Rosatti logra trasladar el esquema del “colegiado” que imprimió hacia adentro de la Corte hacia el Consejo, el objetivo se traducirá en mayores consensos entre bloques que hoy parece que no podrían votar nada en conjunto. Todo por verse.
El siguiente foco estará colocado en lo administrativo. Lejos de ser una “caja” apetitosa, el balance del Consejo es una batalla contra “el rojo” permanente. La escasez de recursos en un ámbito donde el 92% de los fondos se destinan al pago de sueldos tornan urgentes reformas desde el punto de vista edilicio y de condiciones materiales de existencia para los judiciales. Eso aguarda el mundo judicial, mucho más que ponerse a analizar las ternas y las sanciones. El contexto es de un presupuesto que no fue actualizado (por la negativa a aprobarlo) y requiere pasar la gorra por la Casa Rosada cada vez con mayor frecuencia. En una reunión con la Junta de Cámaras Federales, el propio Rosatti adelantó a los jueces –laborales en particular que pujaban por conseguir unos 300 contratos fuera de presupuesto- que encontrarían respaldo en la Corte para ir a defender el presupuesto ante el propio Congreso.
Tampoco será del todo válida la fantasía de que la Corte en su doble rol pueda manotear la caja del Fondo Anticíclico que posee para pagar gastos corrientes. En dos meses y medio se agotarían los fondos. Las condiciones de trabajo de tribunales y juzgados son límites, en muchos casos. El mapa judicial está desactualizado. La política no se hizo tiempo para discutir los grandes problemas del Poder Judicial ensimismados en sus propios dramas y el mundo judicial se acomodó a esa dinámica de aceptar que un puñado de magistrados tengan los reflectores y los recursos a disposición, mientras el resto quedaba vulnerable. En las próximas semanas habrá novedades en torno a cuestiones que son netamente administrativas.
Presentaciones
El otro asunto que ocurrirá mientras tanto tiene que ver con el pedido de avocación que solicitó el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires para que la Corte le saque al juez de Paraná la causa en la que deslizó una “cautelar interina”. Habrá una respuesta ante la solicitud de una de las partes en este litigio. Pero la oposición también quiere tener un protagonismo. Además de presionar para que les designen representantes de sus tribus por parte del Congreso formalizaran una presentación ante el fuero Contencioso administrativo Federal solicitando la inhibitoria del juez entrerriano Alonso. Trabarán la competencia de Paraná, con lo que la definición la tendrá la Cámara Contencioso porteña.
Cuando se den cuenta de lo que ocurrió, el Gobierno hará un diagnóstico y el kirchnerismo pondrá el grito en el cielo con un previsible pedido de juicio político a Rosatti que por ausencia de fuerzas tiene destino de cajón.
El Consejo es la llave maestra para una serie de cambios que se planifican desde la cúpula del Poder Judicial. Su nivel de éxito tendrá que mensurarse en los próximos meses.
Cristina criticó a Rosatti por su asunción en la Magistratura: «La casta de la que nadie habla»
La vicepresidenta se refirió en Twitter a la designación del presidente de la Corte Suprema al frente del organismo que designa y remueve jueces.
En ese hilo al que Cristina hizo referencia, Mowszet explicaba: «Mañana el presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, va a asumir como presidente del Consejo de la Magistratura (el órgano que designa y remueve jueces) gracias a una fallo dictado por él mismo y sin dejar su puesto en la Corte, que también ganó autoeligiéndose meses atrás».
Luego, en un segundo tuit, el periodista hizo un punteo con una breve cronología de los hechos: «Aceptó entrar a la Corte por decreto; Ganó la presidencia gracias a un inédito autovoto que, con solo 5 jueces, fue decisivo; dictó un fallo que lo nombra a él mismo como presidente del Consejo de la Magistratura».
«Interesante para cuando volvamos a discutir sobre castas», cerraba el mensaje Mowszet, con la idea que luego Cristina retomó en su tuit.
Las palabras de Cristina se inscriben en la disputa entre el Gobierno y la Corte, que en las últimas horas sumó un nuevo capítulo a raíz de la asunción de Rosatti al frente de la Magistratura.
Días atrás, el titular del bloque de Diputados del Frente de Todos (FdT), Germán Martínez, remarcó que la Corte tardó “1.577 días en emitir un fallo” y advirtió que “es un desatino” pedirle a la Cámara baja que aborde en “sólo tres días” la reforma. Luego, dejó claro que la oposición empuja una posición de tener un Consejo de la Magistratura “con una ley de 1998, derogada en 2006”.
“Es insólito que ningún dirigente opositor haya salido a respaldar esta posición. Pareciera que están cómodos dejándose marcar la cancha por un fallo judicial que limita el accionar de otro poder del Estado, en este caso el Congreso”, agregó Martínez.
Por Gabriel Morini (primera parte)
(fuente: Ambito)