En la Argentina, se pueden encontrar butacas de EEUU y europeas. Si bien ambos sistemas son seguros, hay algunas diferencias que vale la pena conocer para que los menores cuenten con todas las medidas de protección adecuadas.
¿Cuáles son las principales diferencias entre las butacas estadounidenses y las europeas?
Arneses: las butacas europeas lo tienen en forma de ¨V¨, es decir, que el cinturón de la silla pasa por los hombros de los niños y les ajusta en la entrepierna. De esa forma, el pequeño puede sacar sus brazos con facilidad, poniendo en riesgo su propia seguridad. Sin embargo, con las butacas norteamericanas jugar al ¨escapista¨ es más difícil porque el broche pectoral se cierra a la altura del esternón.
La importancia de conocer cómo trabar el cinturón de seguridad inercial al momento de instalar la butaca: todas las norteamericanas explican cómo se hace mientras que las europeas, algunas sí y otras no lo hacen. Por su parte, las de origen europeo, no necesariamente especifican de qué manera se traban, porque no lo homologaron con eso, entonces, uno le pone el cinturón de seguridad y tranquilamente le puede quedar flojo, que es lo que suele suceder. Por eso es importante chequear, antes de comprar que la butaca deseada, que siempre indique el modo de trabar el cinturón de seguridad.
Prestar atención a la fecha de vencimiento: La normativa europea no exige que el fabricante escriba la fecha de fabricación y/o vencimiento en sus productos. Entonces, una butaca hecha en Europa trae fecha de fabricación pero no necesariamente de caducidad. Por el contrario, todas las butacas norteamericanas tienen fecha de fabricación e indican fecha de vencimiento en el sistema, en el certificado de garantía o en el manual.
En general, la fecha de vencimiento es 10 años después de su fabricación. Existen productos que, al tener un uso más extendido que el resto, disponen de materiales especiales para evitar que se degraden con el tiempo tan rápido. En cuanto a riesgos, es importante tener en cuenta que un producto usado puede ser peligroso porque si el arnés y los materiales plásticos polímeros se desgastan con el paso del tiempo (sobre todo por el calor, el sol, y el uso); dejando de aportar la seguridad necesaria.
Fuente: Ámbito

