Soy empresario de una PYME familiar desde hace 51 años y siempre estuve comprometido con el desarrollo industrial. Una industria textil como la mía, alberga a 110 familias, con proyectos, con sueños y ganas de progresar. Ningún sector de la economía es más inclusivo que las PYMES. Representamos el 95% de las empresas del país y el 70% de la mano de obra privada.
Las Pymes tenemos siempre como motor interno avanzar, hacer las cosas mejor, creemos en la mejora continua, en asumir la responsabilidad de ayudar a forjar una sociedad más justa y más inclusiva. Sin ninguna duda, el camino es trabajar y producir. Siempre entendí que una empresa se defiende desde la política, no basta con hacer el mejor producto, al mejor precio y de la mejor calidad, si no hay una sociedad que lo necesite y lo pueda comprar.
Nuestra PYME es una típica organización familiar. Cada una de las personas que conforma nuestra fábrica está imbuida por el mismo concepto y espíritu familiar. Tenemos claro a qué puerto queremos llegar y sabemos que solo juntos, remando parejo, podemos alcanzar el objetivo.
Esta evolución no fue magia ni consecuencia de las inversiones de un magnate extranjero. Es el resultado de la constante búsqueda de la innovación productiva, la excelencia tecnológica y la atención personalizada a todos y cada uno de nuestros clientes.
Uno de los grandes activos de las PyMES es que tenemos raíces y siempre nos ponemos como meta invertir en el país, apostando al mercado interno. Las políticas de Estado coherentes con el crecimiento de las PYMES industriales nos ayudaron enormemente. Así pudimos comprar, gracias al Crédito del Bicentenario, la maquina textil más moderna que había entrado hasta ese momento al país. Hoy esa misma máquina está puesta al servicio de la salud pública, ya que es una de las dos que fabrican el filtro anti-bacteriano, indispensable para la producción y uso de los barbijos tri-capa, únicos que cumplen verdaderamente la función de proteger la salud.
Es imposible hoy pensar en un crecimiento armónico de una empresa, si no tenemos claro que la fortaleza radica en la unidad y en abrazar objetivos comunes. Por eso trabajamos fuertemente en una alianza estratégica entre el trabajo y la producción.
El rumbo político del país influye directamente en nuestros resultados. En nuestro caso, en 2017 la producción de tela tejida/no tejida estaba en 340 toneladas, teníamos 82 empleados, no lográbamos exportar ni una mínima parte de la producción y el 4% de la facturación la destinábamos a pagar el servicio eléctrico. Hoy nuestra producción está en 742 toneladas, aumentamos la cantidad de empleados llegando a 110, exportamos el 8% de la producción y el peso de la tarifa del servicio eléctrico disminuyó al 1,5% de la facturación.
Por otra parte, proponemos con mucho énfasis implementar un programa de insumos cuidados, porque toda cadena de valor arranca con una empresa oligopólica o monopólica. Si controlamos a las 1000 empresas formadoras de precios el resto de la cadena se va a controlar. Hace falta poner ahí toda la energía del Estado para darle un cierre definitivo a los aumentos de precios obscenos e inescrupulosos.
Hoy en este camino de salida de la pandemia necesitamos más Estado que nunca y necesitamos más PyME que nunca. Un Estado que empuje políticas y unas PyMES que respondan con inversión, producción y trabajo.
Fuente: Minuto Uno