En la mañana del 25 de marzo de 1859, las puertas del nuevo templo de la Inmaculada Concepción se abren por primera vez a los fieles de Concepción del Uruguay.
Ante la presencia de J. J. de Urquiza y su familia, de ministros de Estado, de funcionarios judiciales y del Vicario Apostólico Paranense Dr. Miguel Vidal, el Delegado Papal Mons. Marini, bendijo el edificio.
Una construcción magnífica se levantaba imponente en medio de una ciudad, aún con fuertes características aldeanas.
Su construcción se debió a iniciativa del presidente Urquiza que contribuyó de su peculio particular. Con este motivo se realizaron grandes fiestas públicas los días 24, 25 y 26.
Durante la ceremonia inaugural del templo formaron 2.000 hombres de las fuerzas armadas.
Urquiza, desde la escalinata de mármol, se dirigió a los uruguayenses: “Aquí se dio el primer grito de libertad y organización que inició tan grande gloria para la República; aquí edifiquemos el primer templo: es un baluarte más de los principios que sostenemos y que hemos hecho triunfar.”
(fuente: Archivo General de Entre Ríos – Secretaría de Cultura)