Por Susy Quinteros –
Los Banegas
La señora Dolores y su marido vivieron en el piso 12º D durante veinticinco años. Pertenecían al grupo de los primeros compradores del edificio. Bajita, de pelo corto y ojos claros, ella era alegre y servicial con todos los vecinos. A todos ayudaba con sus dotes de curadora de empacho y otras cuestiones como el hígado, el ojeo y los dolores de espalda. Especialmente cariñosa con los más pequeños, conocía los nombres, el piso y el número de cada puerta en la que vivían. Un día supimos que se habían mudado a un departamento pequeño en un barrio más céntrico, porque al irse los hijos, el departamento de cuatro ambientes les quedaba grande. La importante decisión dejó atrás un lugar de cariño y respeto que los precedió para siempre. En los diarios vimos la noticia: -un matrimonio de ancianos muere por emanaciones de gas en un departamento de la calle Malabia y Santa Fe – Los Banegas se mudaron a un destino injusto de invisibles y mortales emanaciones. A él lo encontraron sentado frente al televisor y a ella en su cama.
La cuidadora no alcanzó a dar vuelta la cara para ver de dónde venía el mal.
