CulturaEducaciónHistoriaInterés GeneralNacionalesSaludSociedad

Ecosistemas sustentables en un futuro próximo: de la Peste del año 1348 a la Pandemia del Siglo XXI

Por la Prof. Marina Isabel Pagani (*)  –     

Según el Doctor Ignacio Katz en ( Pandemia y Salud Pública, 2020) , las pestes no son algo nuevo, sino que siempre acompañaron a la humanidad. Desde la Peste Negra medieval que provocó la muerte de un tercio de la población europea, pasando por la viruela, el cólera del Siglo XIX que pervive en nuestros días, la Gripe Asiática de 1957 y la Gripe de Hong Kong 1968-1969, entre otras.

Los factores desestabilizadores asociados a cambios climáticos, la deforestación, migraciones planetarias y diversos movimientos globales acentúan las epidemias. Las pandemias están asociadas a la destrucción que hacen los virus en los organismos humanos  hasta llegar a la muerte en los casos más graves. En la pandemia actual por el Covid-19, los investigadores convergen en decir que lo que se sabe hasta ahora es  que los virus saltan de los animales a humanos.

Katz (2020) cita en su libro, a Rob Wallace, biólogo que ha estudiado un siglo de pandemias, donde  dice que casi todos los virus infecciosos están relacionados a la cría industrial de animales que los concentra en gran cantidad en poco espacio, es decir hacinados y que por lo tanto sería este el caso del coronavirus actual.  La pandemia llegó “sin pedir permiso” y para quedarse por un tiempo sin fin  con un inicio marcado por el calendario y por el supuesto lugar geográfico pero sin un final feliz certero y pronosticado. 

Consultados algunos escritos  (Alberto Onna, 2020), sirvieron para develar algún tipo de  relaciones entre las apariciones de las pandemias por un lado  y los posibles factores que dieron inicio a la misma.

Se intenta describir a grandes rasgos las características de las enfermedades pandémicas  a través de los autores en un marco actual de pandemia por coronavirus y en un escenario global moderno, tecnológico, diverso y con grandes diferencias (sociales, en salud,  económicas, educativas y laborales) que dejan a la vista las desigualdades y la pobreza de las sociedades supuestamente organizadas. Por consiguiente esto conlleva la dificultad atroz para afrontar una pandemia desde distintos ángulos y dar solución a las poblaciones enfermas. La “construcción” de ambientes sustentables se hace imperioso y necesario en el mundo global.

En un relato de Isaac Asimov, Nightfall, en Caos y Cosmos ( Boido, pág.21), los planetas eran objeto de mitos y leyendas y aparecen las estrellas en la oscuridad provocando terror en las personas de esa época. La percepción de un orden natural destruido enloquece a la población, ésta enciende grandes hogueras y termina autodestruyéndose con el mismo fuego.

Tal como lo explica Boido, somos seres que nos regula el orden y el cosmos,  la mañana, la tarde y la noche y la vida así se vuelve cíclica y casi metódica y rutinaria. Esta metáfora es comparable a la percepción que tuvo el ser humano en este inicio de pandemia a partir del 11 de marzo, miedo e incertidumbre al día a día y el qué pasará a corto plazo, desnudando fortalezas y debilidades en las personas y sociedades que intentan vivir y sobrevivir trabajando el día a día sin un proyecto certero del mañana. 

El trabajo de Arrizabalaga, Jon ( 1991) relata en un escrito aceptado por la Comunidad Científica el 25 de mayo de 1991,  el cómo estudiaron y   cómo percibieron los médicos prácticos universitarios del Mediterráneo latino la llamada Peste Negra de 1348, y en qué medida iniciaron la construcción del concepto de esta calamidad social. Para ello se han analizado seis de las obras médicas más significativas escritas sobre la peste en las fechas de la epidemia, cuyos autores fueron: Jacme dlAgramont, Gentile da Foligno, Giovanni da Penna, Alfonso de Córdoba, un anónimo ((práctico de Montpelller)) y el Colegio de doctores de la facultad de Medicina de París.

Cita Arrizabalaga retomando esos escritos que hacia finales de 1347 y comienzos de 1348 una epidemia de rápida propagación y alta mortalidad comenzó a difundirse por Europa occidental sumiendo pronto a toda la población en el pánico y la desolación. Esta terrible calamidad que, según distintas estimaciones, ocasionó la muerte del 25 al 50% de la población europea, es conocida en la actualidad como la Peste Negra, si bien esta denominación no se popularizó en Europa hasta el Siglo XVIII.

Según distintos historiadores, las implicancias en la Europa Medieval fueron multifactoriales y con repercusiones de tipo demográficas, sociales, económicas, políticas, culturales y científicas, tal como sucede actualmente en el mundo de hoy a causa de la Pandemia por Covid-19. Y es probable,  según analizan los historiadores  que la Gran crisis Europea  llamada «Crisis Europea del siglo XIV» -fue la primera gran crisis de la transición del feudalismo al capitalismo. Indudablemente, ha habido en este debate historiográfico exageraciones  en relación al papel jugado por esta epidemia en la Europa bajomedieval, habiéndose llegado al extremo de considerarla como el principal factor determinante de un pretendido punto de inflexión que marcó el fin del mundo medieval y el comienzo del moderno. Así como se desarrolló este proceso de quiebre, bien podría representarse en otros tiempos y en otros contextos, el fin de la pandemia analizado desde una coyuntura social, económica, educativa, etc.

Con todo, continua siendo incuestionable que la Peste Negra de 1348 constituyó un acontecimiento histórico de primer orden (si bien no único) en la historia bajomedieval europea o del Siglo XVIII.

Relatan distintos autores  que en octubre de 1348 el Colegio de Profesores de la Facultad de Medicina de París, atendiendo al ruego del Rey Carlos VI de Francia, se hizo público un largo Compendium de Epidimia. En él emitían su opinión colectiva en relación a la pestilencia que en aquellos momentos asolaba París y todo el Reino de Francia. El Compendium, bastante extenso y de corte muy académico, se dividía en dos partes principales, que se dedicaba al estudio de las causas de la pestilencia y de sus remedios preventivos y curativos.

Por otra parte, desde la década de 1970, la historia ha  cuestionando  los términos clínicos y epidemiológicos  de la Peste Negra y todas las pestilencias que siguieron como así también  la Peste Bubónica. Así se desarrollaron otras conclusiones con Shrewsbury que si bien aceptaba un 5% de muertes en las Islas Británicas, abonaba la teoría de la concomitancia de otras infecciones, tales como viruela, sarampión, tos ferina, gripe, disentería, tifus exantemático.

Grahan Twuigg sostenía que el origen  estaba en microorganismos de gran impacto similares al causante del ántrax, David Herlihy  en cambio, atribuía su causa a formas mutantes de Yersinia pestis, por otro lado, para Scott y Cristopher se debía a una variedad de virus relacionado al virus del ébola y causante de la Peste Hemorrágica. Finalmente, Samuel K. Jr. Cohn desterró toda idea de veracidad de los virus anteriormente mencionados como consecuencia de la Peste Negra no atribuyendo ninguno de ellos a la causa  a de la Peste Negra sino a virus no identificables ni verificables en términos microbiológicos. Luego de todos los debates históricos sobre las causas biológicas de la peste, se introduce un concepto diferente entre las conocidas peste y pestilencias.

La Peste Bubónica entendida como construcción médica del Siglo XIX a consecuencia de las teorías bacteriológicas y las pestilencias y pestes como significados destinado a las grandes epidemias desde la época medieval hasta el surgimiento de las nuevas ciencias biomédicas en el Siglo XIX.

Claro está que en el análisis desde la peste en adelante se tiene en cuenta además, la evolución desde las fuentes  escritas e imágenes hasta las tecnologías aparecidas en los años 80 otorgando cierta animosidad a los investigadores  sobre las nuevas formas de descubrimiento basado en métodos genéticos moleculares para establecer el diagnóstico retrospectivo de los orígenes de la Peste Negra o de otras pestilencias históricas.

Siguiendo la evolución de las enfermedades infecciosas a través de los tiempos, resulta interesante citar a Alberto Onna (2020) cuando expresa lo escrito por el biólogo Jared Diamond en su obra Armas, gérmenes y acero (2006), y nos recuerda que “la historia está llena de enfermedades que causaron en tiempos terribles epidemias y luego desaparecieron misteriosamente como llegaron”. En ese libro, argumentando a partir de bases biogeográficas, se intenta explicar las causas que condujeron a la hegemonía global de las sociedades occidentales a partir de la Revolución Científica del siglo XVII, a partir de tres tesis: la agricultura incipiente, la disposición de los ejes continentales y las domesticaciones, construyendo así su marco teórico.

Si bien las tesis de Diamond podrían ser calificadas de simplistas y reduccionistas, pues subordinan todo el acontecer humano y su historia únicamente al determinismo ambiental y geográfico, su análisis de la relación entre ganadería y epidemias resulta un recurso útil para entender la dinámica de las epidemias y su rol histórico.

De las tres teorías, la tercera relacionada con la vida de los animales y el hombre, Onna A. (2020) refiere los siguientes conceptos: “Con el tiempo y la larga convivencia con las especies domesticadas, las sociedades euroasiáticas llegaron a desarrollar cierta inmunidad natural contra esos gérmenes. Esto permitió que las epidemias de enfermedades como la viruela, el sarampión, la tuberculosis, la gripe y otras, fueran uno de los factores que sumados a la explotación colonial en condiciones de violencia, de pobreza, jornadas laborales interminables y genocidio, determinaron el dominio de los occidentales sobre poblaciones no expuestas con anterioridad a estos gérmenes y por tanto no inmunes, como los indígenas antes de la conquista de América a partir de 1492. Onna, A. continúa expresando en su trabajo citado “…para responder a la cuestión de cómo responder a las pandemias, es necesario entender cómo comienzan los brotes epidémicos, es decir, cuál es el tipo de relación establecido entre la humanidad y el ambiente natural que facilitan la transmisión de patógenos entre los silvestres o domésticos y los seres humanos (Ding, 2020).

Por lo tanto, si cuando se hablaba de la aparición de la peste, entraba en escena, la multicausalidad, luego la Ecología como ciencia que relaciona y entrecruza componentes que transforman la naturaleza, en la actualidad la aparición de los virus no puede quedar marginado con  las dimensiones  socio-político y cultural, ciencia, tecnología y sociedad de la cual formamos parte transformando muchas veces en forma negativa en propio perjuicio del ser humano.

En la actualidad,  Siglo XXI, estamos viviendo  la pandemia del Covid-19 que ha tenido su principio estipulado por la OMS desde el 11 de marzo de 2020 y con fecha incierta de finalización, apurado su final con la aplicación de alguna de las  vacunas que están llegando a nuestro país.

La diferencia entre el comienzo y continuidad  de la peste en siglos pasados y el coronavirus hoy, es que median  las Tecnologías de la Información y Comunicación que aceleran todo tipo de procesos desde los comunicacionales hasta los análisis y descubrimientos  biológicos ( descubrimiento del virus, tratamientos en las personas, recuperación y vacunas) que permitirán seguramente una “ salida global” más rápida de esta encrucijada que ha dañado el mundo con consecuencias todavía insospechadas.

Onna (2020) en su ensayo, revela algunos de los conceptos más modernos y preocupantes del Covid-19 y explica las particularidades tanto de la enfermedad como de la transmisión y sus lugares de orígenes y propagación.”…  nos estamos refiriendo a una enfermedad infectocontagiosa provocada por un nuevo virus patógeno, un coronavirus identificado en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan, en la provincia de Hubei, China. Este virus fue llamado por la Organización Mundial de la Salud, SARS-CoV-2, debido a su estrecha relación con el SARS-CoV. Los coronavirus afectan a los animales como gatos, murciélagos, camellos, vacas y pangolines, entre otros”. Sin embargo, los virus tienen la capacidad de transmitirse de animales a las personas y también pueden generar en los humanos cuadros clínicos que van desde el resfriado común hasta enfermedades más graves o mortales.

Esta pandemia  debería instar a los grandes Estados a tomar medidas urgentes, organizadas y sistémicas a los efectos de ahorrarnos otro gran desastre de morbimortalidad, de gastos sociales millonarios y de recuperación económica y social que este fenómeno conlleva. Los Estados deben, a partir del diagnóstico actual y el que nos quede al finalizar la pandemia,  planificar, programar y proyectar en forma conjunta con una mirada abarcativa estableciendo etapas de varios años cada una  y con una mirada prospectiva que permita a los más  de 7.500 millones de seres que viven en este mundo disponer de un escenario ecológico más natural  con elementos en construcción y no en autodestrucción, tema éste para otro análisis.

Sintetizando, podemos decir que  las epidemias no son solamente  una acción producida los patógenos; también son una cuestión relacionada a   cómo está estructurada la sociedad, cómo se ejerce el poder político en nombre de la salud pública, cómo se recopilan los datos cualitativos y cuantitativos, cómo se categorizan y modelan las enfermedades y cómo se narran las historias de enfermedades. En definitiva, como se cuenta y cómo se contará la historia del mundo. Si bien podemos analizar el Covid-19 desde distintos ejes, indudablemente el factor político es preponderante a la hora de hacer prevención con fuertes inversiones ante posibles futuras pandemias y desastres naturales. Asimismo se deberá pensar en una humanización del mundo global y una distribución más equitativa de los recursos.

Es indudable que la pandemia puso de manifiesto falencias estructurales (Pandemia y Salud Pública 2020 de V. M. I.K.), que obligan a repensar la organización de los   Estados. El obligado punto de partida según Mazáffero y Katz, (2020) es la configuración social post pandémica, reconociendo el rol de los  Estados al asumir su responsabilidad intransferible como garante del derecho a la protección sanitaria en un futuro ecosistema sustentable.

Finalmente debemos pensar y  pasar rápidamente al diseño post pandemia, organizado cual mapa conceptual, desde la decisión de la discusión político técnica a la planificación estratégica y la reflexión a cargo de equipos multidisciplinarios basados en análisis sobre el pensamiento complejo y crítico del Siglo XXI.

 

Fuentes bibliográficas:

Arrizabalaga, Jon, 1991. La Peste Negra de 1348: los orígenes de la construcción como enfermedad de una calamidad social. Granada. Dynamis(11): 73-117(1991)

ISSN: 0211-9536 Recuperado de: http://hdl.handle.net/10261/33484

Recuperado de:

http://hdl.handle.net/10261/159815

Boido, Guillermo. Noticias del planeta Tierra Galileo Galilei y la revolución científica. Los arquitectos del universo. Cosmología y astronomía en la antigüedad. Caos y Cosmos.AZ Editora. Recuperado de:

https://unqfilosofia.files.wordpress.com/2011/08/1-1-1-bibliografc3ada-revolucic3b3n-copernicana.pdf

Katz, Ignacio y Mazzafero, Vicente. Pandemia y Salud Pública. Abordaje Epidemiológico y Gobernanza Sanitaria.Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Visión jurídica Ediciones,julio 2020.

Onna, Alberto. Las Pandemias en la Historia Social de la Ciencia y de la Técnica y en la Historia de la Medicina. Prof. Adj. HSCT FFyl- UBA. Ensayo. Nagoya, Japón. 30 de agosto de 2020.

(*) Docente Investigadora de Universidad de Concepción del Uruguay. Doctoranda en Ciencias de la Salud, Diplomada en Neurociencias, Especialista en Relaciones Internacionales, Especialista en Políticas Socioeducativas, Especialista en Educación Superior y Nuevas Tecnologías.

 

 

 

Related Articles

CulturaEducaciónHistoriaInterés General

NEFASTO ANIVERSARIO: 1 DE ENERO DE 1865, LA TOMA DE PAYSANDU 

  Mientras Mitre hacia la comedia de “la neutralidad”, el 16 de...

CulturaEducaciónHistoriaInterés General

EL GRAN ORWELL

Por Germán  Bercovich     –     De entre los escritores que más me gustan,...

NacionalesActualesEconomiaEntrevistasJusticiaPolítica

Raúl Zaffaroni: «Estamos en un momento de decadencia política»

El reconocido jurista y exintegrante de la Corte Suprema dialogó con Nora...

Interés GeneralCultura

Julio Cortázar: la icónica «Rayuela», de puño y letra

La Biblioteca Nacional Mariano Moreno acaba de publicar la edición facsimilar de...