Por Jorge Héctor Bonvin (1) –
La visión educativa del general Justo José de Urquiza hizo recalar en nuestra ciudad, entre muchos otros prestigiosos educadores, a un francés de gran formación que dejaría una huella imborrable en el Colegio del Uruguay. Nos referimos a Alberto Larroque, jurista, periodista y profesor.
Nuestra ciudad ha sido generosa en el recuerdo de aquellos rectores y profesores de la primera etapa de nuestro colegio como sucedió con Jordana, el presbítero Manuel María Erausquin y después de Larroque, Jorge Clark, Pablo Lorentz , Tibiletti, Domingo Ereño, entre otros.-
Cuando recopilé mi libro “Calles con historia” tomé como referencia las ordenanzas que se habían promulgado por nuestro Concejo Deliberante desde 1906 a la fecha y en ellas no estaban reflejado el momento en que se le impuso nombres a varias calles de la ciudad, por ejemplo Larroque.-
En julio de 1985 el señor Victor Tallafer escribe una carta de redacción al Diario La Calle donde da cuenta que en 1899 con motivo de los cincuenta años del Colegio, se recibió en el Municipio una carta firmada por ex alumnos que residían en Paraná, Santa Fe y Buenos Aires solicitando se rinda homenaje a varias figuras del Colegio del Uruguay. Había firmas “pesadas”, hoy nombre de muchas calles, Julio Argentino Roca, Victorino de la Plaza, Benigno T. Martínez, José Zubiaur, Victoriano Montes, Martín Ruiz Moreno, César Pérez Colman, Carlos de Elía, Valentín Virasoro, Luis Araoz, Francisco Quesada, Luis Peiret, Martín Reibel y Antonio Sagarna.
Eso produjo que el intendente municipal Dr. Wenceslao Gadea, elevara al Concejo Deliberante, el petitorio de dar a las calles los nombres de los primeros rectores Lorenzo Jordana (1949 – 1951), Manuel María Erausquin (1851-1844), Jorge Clark (fue administrador), Alberto Larroque (1854 – 1864) y Domingo Ereño, al Concejo, por ser “los cinco dignos del reconocimiento de sus semejantes por servicios de igual índole”. Fue el Concejo Deliberante que determinó que se sustituían los nombres de las calles de la siguiente forma: Erausquin por Gualeguaychú, Jordana por Chaco, Larroque por Tucumán, Clark por Nogoyá y Ereño por San José. Posteriormente en 1938 por ordenanza 1073 el Concejo Deliberante realiza dos cambios en los nombres de las calles, Ereño pasa a llamarse Dr. Eduardo Tibiletti, mientras que la calle San Luis recibe el nombre del sacerdote Domingo Ereño, en el lugar que ocupa actualmente.
ALBERTO LARROQUE
Nació en Bayona, Francia en el año 1819, en un hogar de buen pasar, ya que su padre era de la nobleza, lo que le permitió estudiar primero en Burdeos y luego en París recibiendo el título de abogado. A la Argentina llegó cuando tenía 22 años, doctorándose en derecho en la Universidad de Buenos Aires 8 años después, desempeñándose como rector del colegio secundario de la ciudad, actualmente el Colegio Nacional de Buenos Aires.
Según relata el profesor Oscar Urquiza Almandoz, el general Urquiza siendo gobernador de la provincia en 1850, consultó a destacadas personalidades de Buenos Aires como Vicente López y Planes entre otros, quienes le recomendaron la figura de Larroque. Sin embargo este se negó en un primer momento a dejar Buenos Aires, hasta que en 1854, por un litigio entre Erausquin y los alumnos, Urquiza decide reemplazarlo y ahora si acepta Alberto Larroque hacerse cargo del rectorado.
Reseñar la labor de Larroque al frente del Colegio es imposible en una nota tan breve, pero si podemos citar lo que en 1856 le escribe al ministro Gutierrez sobre su labor, al manifestar que “prescindiendo de las cátedras que desempeño por falta de otros profesores, me hallo también en la necesidad de presidir los estudios, los recreos, las comidas, los paseos, los actos religiosos, los dormitorios, ect. En una palabra, estoy constantemente al frente del Colegio, iniciando una marcha sin descansar ni un solo día, ni un solo momento. No me amedrenta el trabajo. Lo sostendré hasta donde me lo permitan mis fuerzas…”[i]
Urquiza le reconocerá esta tarea cuando le escribe en 1856 que “puedo asegurar a Ud. que me ha sido en extremo satisfactorio imponerme de aquellos documentos y las muy acertadas innovaciones introducidas en el establecimiento cuya dirección le está confiada. Hoy día me enorgullezco del crédito e importancia que ha tomado el Colegio Nacional…y con placer veo a su frente a una persona tan capaz y tan apta para desarrollar la inteligencia de esa juventud, que, de todos los ángulos de la República, concurre a ese establecimiento en buseca de una sólida y científica instrucción”.
Alberto Larroque dejó el rectorado en 1863 radicándose en Buenos Aires donde ejerció la abogacía hasta su muerte ocurrida el 8 de julio de 1881 cuando tenía 62 años. Para reflejar la importancia que había tenido Alberto Larroque en la vida del país, en sus exequias estuvieron el Presidente de la Nación y ex alumno, Julio Argentino Roca y los gobernadores de Entre Ríos y Buenos Aires. Hablaron en su sepelio Domingo Faustino Sarmiento, Carlos Guido Spano, Onésio Leguizamón, Alejo Peyret, entre otros.-
En 1912 se inauguró en el cementerio de la Recoleta un monumento a su memoria oportunidad en que hizo uso de la palabra el presidente de la Nación Victoriano de la Plaza.
“Don Alberto Larroque sintetiza con su personalidad y capacidad, los recuerdos de los viejos alumnos del Histórico. Despierta en ellos una veneración similar a la que Cané sintiera hacia Amadeo Jacques”[ii], dice Héctor Izaguirre. Se refiere a Juvenilia, el libro de Miguel Cané que cuenta las andanzas de su grupo de alumnos en el Colegio Nacional de Buenos Aires que era conducido por Amadeo Jacques, un francés que había llegado a la Argentina, exilado político de Napoleón III. A esto se refiere Izaguirre en su artículo, que el Colegio del Uruguay merecía que se escribiera una obra similar.
[i] Historia de Concepción del Uruguay – Tomo II – Oscar Urquiza Almandoz
[ii] Hacia una juvenilla del Colegio Nacional – Héctor C. Izaguirre – Revista Ser Nº 8 año 1969
(1) Jorge Hector Bonvín es el autor del libro “Calles con Historia” que editara la Municipalidad de Concepción del Uruguay en mayo de 2019
Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 11/6/2020