En aquellos años los festejos en honor al patrono de la estancia San José comenzaban con una ceremonia religiosa, seguida de diversas actividades y juegos de destreza criolla. Todos eran bienvenidos.
En el año 1867, dichos festejos adquirieron un carácter especial al incluir el bautismo de uno de los hijos del matrimonio, Cipriano José nacido el 20 de diciembre de 1866.
La residencia lucía decorada con banderas de diferentes países, incluso se contrató a un pirotécnico para el espectáculo de fuegos artificiales.
Después de la cena, la alegría se manifestaba a través de la música y la danza, con anfitriones atentos y cordiales.
En ese año de 1867, un visitante, el Sr. Mulhall, nos ofrece una visión detallada de las festividades: «Con una asistencia de dos mil invitados, las celebraciones se extendieron desde el lunes hasta el miércoles.
Tanto el Palacio como los jardines ostentaban el lujo propio de la Edad Media…
La cena se servía en el amplio comedor, seguida por la música de la orquesta que daba inicio al baile.
Aquellos que no bailaban se entretenían con cartas y billar…»
«La hermosa capilla, admirada por todos, estaba iluminada con esplendor y decorada con flores. El altar, el púlpito y las andas del santo estaban adornadas con el mayor cuidado, reflejando el fervor religioso…»
«…Durante tres días, San José se convirtió en un lugar de celebración continua, con la participación de toda la comunidad y el ejército…»
¿Imaginás como se vivieron estas celebraciones en su época?
Referencias bibliográficas: Barreto, A. M. (2003). Justo José de Urquiza. Su familia, su casa. C. del Uruguay, E. Ríos. Busiello, O. (2006).
El General y su Palacio, Visto por Extranjeros. Concepción del Uruguay, Entre Ríos: Ediciones Mago.
Imágenes: Fragmentos del periódico ‘El Uruguay’, correspondientes al año 1867, conservados en la Biblioteca Palacio San José, donde se puede apreciar la magnitud del evento y sus preparativos.
(Fuente: muro de Facebook del Palacio San José)